domingo, 23 de noviembre de 2008

MUEBLES DE TOCADOR


En esta ocasión me gustaría presentaros un mueble cuya elegancia proporciona a los dormitorios femeninos un aire de distinción: el mueble de tocador, cuya principal función es la de guardar perfumes, cosméticos, joyas, y como no, supone un espacio para embellecerse.

En el siglo XVII, las damas de la corte y de la alta sociedad usaban maquillajes y pelucas muy elaboradas, como respuesta a esta moda se origina el mueble de tocador. Aunque inicialmente se utilizó una mesa auxiliar con tapete, a finales del siglo XIX se comenzaron a añadir espejos y cajones. Enseguida se convirtió en un importante “adorno” que era totalmente imprescindible en mansiones y palacios, por supuesto eran estos hogares con elevados recursos los que podían contar con el tocador entre su mobiliario.


En el siglo XIX la mayoría de los tocadores disponían de un espejo fijo o de uno de caballete incorporado al tablero.

Como podéis observar, esta miniatura nos muestra un diseño muy común en el siglo XIX, se incorpora la parte del espejo con cajones a una cómoda con patas cabriolé, en este caso, va acompañado de una banqueta. Pertenece a mi casita de muñecas.


Este otro modelo de tocador en miniatura, es totalmente opuesto al anterior, se trata de un “”sinfonier” con cajones hasta el final, y un espejo incorporado sobre la parte dedicada a mesa, aquí podemos observar perfumes, la típica bandeja con el cepillo de pelo, un marco con una foto... como podréis observar no hay banqueta puesto que tampoco presenta un frente apropiado para introducir cómodamente las piernas. Pertenece a la casita de Valeria.


En último lugar os presento el tocador de la casita de Gema, en este caso se trata de una cómoda con cajones de color caoba a la que se ha incorporado un espejo de pared en metal dorado, en la encimera vemos cremas, cepillos y una coqueta bandeja de perfumes en tonos azules que nos recuerda el uso que la señora de la casa da a este útil mueble.